Relacionándonos con los adolescentes: las correcciones
El médico psiquiatra y filósofo español Gonzáles Martínez considera que la forma, el momento y el tipo de corrección determina su efectividad; un rezongo bien hecho o mal hecho colabora a construir un crecimiento sobre una base de estabilidad o inestabilidad que luego se va a manifestar en todos los órdenes de la vida adulta.
Para que el rezongo sea efectivo, éste tiene que ser proporcional a la falta o error cometido. Por tanto, la escala de valores y capacidad para dimensionar hechos por parte de los padres es fundamental.
En segundo término importa que la corrección no sea realizada a partir de una pérdida de control adulto, vociferando cuatro gritos y tal vez incurriendo en el golpe. Es conveniente esperar a serenarse para actuar.
En tercer lugar, la corrección debe ir acompañada de algún tipo de motivo que pueda ser comprendido. Los por qué son importantes, de lo contrario se trasmite que la autoridad y disciplina se debe a arbitrariedades personales que pueden tener que ver con inestabilidades propias del adulto.
En último lugar, el rezongo no debe ser de carácter humillante. En este sentido, la razón para corregir se basa en la reflexión sobre algo que estuvo mal hecho y que podría cambiarse…el público no es necesario, es un fenómeno entre padres e hijos que apunta a aportar pautas para el crecimiento saludable.
Conviene recordar que el límite no es sólo marcar lo que no se puede o se debe hacer, sino que supone lo que se puede y significa la capacidad de establecer parámetros que aseguren protección…no es sólo represión y censura arbitraria.
Un tema que siempre surge como motivo de corrección son las bajas calificaciones. El experto dice que el acento no se debe poner sólo en «subirlas» sino en entender el contexto y el valorar lo que implican. La trasmisión por el conocimiento, el poder despertar la curiosidad por saber es más importante que tener una escolaridad brillante pero vacía.
el 29-05-2008
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