Relacionándonos con los adolescentes
Según el médico psiquiatra y filósofo andaluz Gerardo Gonzáles Martínez, la primer cosa que deben de hacer los padres para comenzar a relacionarse positivamente con los hijos adolescentes es aceptar que ya no son niños. Esta aceptación supone saber perder a los hijos como niños y poder esperar el tiempo que sea necesaria para saberlos ganar como adultos.
Si bien la mayoría de las conceptualizaciones sobre la adolescencia se centran en describir los cambios físicos y psicológicos que acontecen en los sujetos en desarrollo, este psiquiatra-filósofo sostiene que no se trata sólo de una etapa que la adolecen los hijos, sino también los padres.
Muchos padres se quejan de que sus hijos ya no les cuentan nada o que viven en la casa como si de un hotel se tratara, escatimando todo tipo de información que habilite un diálogo acerca de lo que hacen o dejan de hacer.
El punto medular según González está justamente en la necesidad de los adolescentes de comenzar a vivirse desde dentro, dándole un lugar a una intimidad que se está construyendo así como a la conciencia reflexiva.
En este sentido, muchos padres han podido construirse su lugar y su rol en complementariedad con un hijo que sólo puede ser concebido como niño, un ser en eterna dependencia de lo que ellos consideran que tiene que recibir, retaceando la posibilidad de habilitar la construcción de la subjetividad de otro autónomo. Así es que el adolescente con su aislamiento y su especial forma de manifestar la afectividad pone a todos los padres y, en particular a estos, en jaque.
A través de su forma de encarar el tema, González estimula el crecimiento de los adolescentes y de los padres aportando datos acerca del tipo de relación que ayudaría al desarrollo saludable de ambos. El tiempo que media entre la transformación del niño al adulto no debería verse como una pérdida sino como un tiempo en que la relación con los hijos pudiera estimular un comportamiento que lo ayudara a salir de patrones infantiles.
el 27-05-2008
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