Padres ante la consulta psicológica por un hijo: Momento de movimientos
«Alicia tiene cuatro años y aún no he podido retomar mi actividad laboral…cada vez que intento irme de su lado se pone a llorar…siento que la estoy abandonado», dice una madre; «La maestra me ha pedido que hiciera algo con Carlitos ya que éste no para de golpear a sus compañeros de clase», cuenta un padre muy angustiado; «Hace tres años se murió el hermano y Mariana aún lo espera por la noche para hablar con él…yo no sé qué hacer...», dicen estos padres a un médico mientras éste les sugiere que consulten con un psicólogo.
Las dificultades de los hijos generan en los padres muchas dudas, emociones, afectos, inseguridades y aprietos. La mayoría de las veces, estas situaciones y problemas se pueden resolver en casa; otras veces, sin embargo, la posibilidad de recurrir a un psicólogo es la última salida…una salida muy temida.
Cierto es que a ningún padre le resulta grato tener que realizar una consulta psicológica por un hijo; esta genera miedo, angustia y para muchos padres representa la confirmación de que se ha fallado en la función, de que algo no se ha hecho bien.
Afortunadamente existe un gran porcentaje de padres que ante el sufrimiento de los hijos (que se traduce en síntomas), se atreve a sortear los sentimientos de culpa y a aceptar la posibilidad de que hay cosas que no pudieron resolver solos. De esta manera surge el pedido de ayuda por sus hijos, y aunque parezca paradójico, comienza un movimiento de afectos que pude significar una oportunidad de crecimiento para los padres.
Fuente Imagen: mattonimages
el 20-05-2008
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