La Competencia en la Pareja o Matrimonio
Muchas veces los conflictos que surgen en la pareja no son más que síntomas de juegos de poder o competencias que se producen al interior de la pareja o del matrimonio.
Si bien parece ser algo que a primera vista sería poco frecuente o en casos aislados tenemos evidencia que es más frecuente de lo que creemos y es más, muchas veces la propia pareja no tiene noticia sobre tal juego de poder de su propia pareja.
En este punto juegan factores como el machismo en reiteradas ocasiones como por ejemplo cuando la mujer gana más cantidad de dinero o tiene mayor reconocimiento en el ámbito laboral o profesional en relación a su pareja varón. También sucede cuando el varón ha traído toda la vida el dinero a la casa y de pronto éste se queda sin empleo, tras lo cual la mujer sale a buscar trabajo, lo encuentra y comienzan a darse una serie de cambios en la dinámica de la pareja y de la familia que trastocan una serie de elementos que estaban cristalizados o determinados de cierta forma y que por esto entonces se generan una serie de conflictos.
Además, estos mismos hechos pueden darse a la inversa, es decir, la envidia o los celos por parte de la mujer hacia el hombre en función del éxito de su pareja o de la mayor cantidad de dinero que el varón puede estar aportando a la economía del hogar. Si bien estos casos son menores en relación a lo anterior son frecuentes también y subyacen preconceptos de tipo feministas tras ellos.
Lo primero que puede aconsejarse o señalarse en relación a esto es que estos sentimientos no pueden controlarse y no hay que alarmarse por tenerlos. Lo mejor sería pues problematizarlos y no actuarlos de forma que afecten la relación. En primer lugar no se debe echar en cara nunca el ganar más dinero o tener más éxito profesional al otro y menos aún utilizar esto como un arma en los conflictos que puedan surgir ya que el otro puede resultar muy herido.
Si se tienen sentimientos de envidia pues tendremos que tramitarlos de una forma que no nos afecte y esto es ser sincero con el otro, no sentir vergüenza ni culpa y conversarlo con el otro. Podemos preguntarnos, ¿por qué me sucede esto?, ¿por qué no puedo pensar por la positiva lo bueno que hay en que a mi pareja le vaya bien?; ¿estoy disconforme con mi situación personal?; ¿qué puedo hacer para cambiarla y sentirme mejor? Si no puedo resolver por mí mismo/a o con mi compañero/a la situación pues tal vez lo mejor sería consultar a un especialista y tener así un espacio con un profesional que me ayude a resolver esta conflictiva.
el 27-05-2008
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