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Cómo Abordar a una Chica (o a un Hombre)

Por El Raffa el 08-04-2008 Comentar

La regla de los 3 segundos
Entras al club, al bar, al restaurante, o hasta el tren o el ómnibus y resulta que está plagado de bellas damas que piden a gritos un hombre que las seduzca. La regla de los tres segundos aplica, de todas formas, tanto para hombres como mujeres. Se trata, simplemente, de esperar lo menos posible para ir a hablar con la otra persona.

Esta regla es una de las más eficaces a la hora de la seducción. Su objetivo principal es eliminar la ansiedad que provoca el acercamiento a otros. Tradicionalmente, el hombre se acerca a la mujer, pero en estos tiempos esas tradiciones están cambiando. De todas maneras, sigue siendo el hombre en muchos casos quien inicia las conversaciones. Lo más recomendable es que esto se haga de forma natural, que es el mejor modo en que se sostiene una buena charla. Pero esto a veces no es posible, porque los nervios y la necesidad de decir algo interesante se interponen en el camino.
La regla de los tres segundos, ya lo dijimos, es muy simple. Lo único que debes hacer es, al entrar a algún lugar (siempre es mejor empezar por clubes y bares, donde es más probable que alguien se acerque a otro para hablar, pero luego se puede hacer en cualquier lado, -¡hasta en la calle!), hablar con la primera persona que divises, esperando solo tres segundos para hacerlo y sin pensar qué le dirás.
Veamos cuál es el comportamiento más usual: entras al bar, solo o acompañado por algún amigo, te sientas a la barra o en una mesa, pides un trago y observas la disposición de las mesas, la gente que hay allí, cómo están formados los grupos, etcétera. Mientras tomas tu trago ves a una mujer muy bonita que está hablando con una amiga, y te dices que estaría muy bien hablarle. Te levantas, das unos pasos dirigiéndote hacia ella, pero a medio camino te vuelves. No estás seguro. Te sientas nuevamente. Luego de unos minutos, pides otro trago, y al terminarlo ya quieres intentarlo otra vez. Entonces te paras y de nuevo hacia ella, pero esta vez también te ataca el miedo y te desvías hacia el baño. Cuando vuelves del baño, descubres que la hermosa mujer se está levantando para irse. La has dejado ir.
Este tipo de conductas es muy frecuente. El principal problema en este escenario es que has pensado demasiado antes de iniciar el primer paso. En cuanto dejes pasar el tiempo, tu mente se pondrá siempre en tu contra. Pensarás que ella no se interesará en ti, que no eres un hombre para tanta mujer, y tantas otras cosas que son sólo una mala pasada que te juega tu conciencia. Hay, en esto, mucho de miedo al rechazo, que trataremos más profundamente en otra entrada.
Por ahora, debes concentrarte en lo siguiente, y tómalo como un ejercicio. Siempre que entras a un lugar, habla con quien primero veas. No importa si es un hombre, una mujer, joven, anciano, el camarero o quien sirve los tragos. Tan solo entra y di «Hola» a quien primero veas, sin esperar más de tres segundos. Esto no solo te liberará una gran tensión a la hora de hablar con quien verdaderamente te interese, sino que te hará sentir mucho más cómodo en el ambiente en el que te encuentras.


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